jueves, 12 de febrero de 2009


En la medida en que envejecemos algunos echamos la vista atrás. Tal vez porque no queremos ver que el trozo de trayecto por delante se acorta. Sin embargo, yo soy de la opinión de que si te sientes viva no importa el tiempo. Porque simplemente te ocupas de vivir cada momento.

No obstante, cuando llevamos unos cuantos años a la espalda y las dudas superan a las certezas, los proyectos personales tocan techo sin materializar las ilusiones puestas en ellos, y aquéllos que tienen carácter colectivo fracasan por cierre de temporada, o por quedarse fuera del tiempo y sin salida, entonces nos sobreviene una sensación de angustia vital ante la falta de expectativas que cada uno solventa como sabe o puede.

Pero sea cual sea la vía de escape, buscamos por encima de todo vivir. Vivir en el sentido de sentirnos vivos, experimentar emociones, experiencias que nos hagan creer que seguimos creciendo aunque la estatura encoja porque la columna resiste mal el peso del paso del tiempo y las cervicales se resienten.

Algunos vivimos a través del cine, de la literatura, de nuestra capacidad para soñar y también de los recuerdos. Yo tengo la suerte y el infortunio a la vez de poder revivir las sensaciones de los hechos vividos cuando los recuerdo. Si mi neurosis es capaz de diseccionar bien y sólo extrae los positivos, tengo oportunidades en el pasado para ser feliz haciéndolas presente. Y algunas veces evoco mi infancia en la que fui tremendamente feliz, aunque también muy infeliz. Uno sin lo otro no suele darse. Pero utilizo el bisturí cual hábil cirujano y me quedo con los momentos felices…

Con el olor a lápices y a libros nuevos…
Con la ilusión de estrenar calcetines y zapatos…
Con los días sin final, con la calle, con los juegos…
Con el aire en la cara, con su delicioso tacto…

Con el lento caminar, rompiendo el hielo en los charcos…
Exhalar el aire al frío condensando el aliento…
Dibujar con mis dedos los cristales condensados….
Soñar, volar en el tiempo y disfrutar con mis cuentos…

Al calor de la cocina de aquellos largos inviernos.

16 comentarios:

AnAsTasIA dijo...

y... lo unico que quiero hacer es olvidar, ese pasado tan bien recordado por vos,... [/

Karen Dinesen dijo...

Tuve algunos problemas con esta entrada, y después de varios intentos, se me olvidó el título. (Nostalgia para vivir). Pero podeis ponerle el que os parezca.

Karen Dinesen dijo...

AnAstasiA: Tal vez tu infancia no haya sido grata...¿Tal vez algo que ver con el pasado de la dictadura militar en tu país...? De ser así deseo que tus deseos de olvidar se vean cumplidos.

belijerez dijo...

De acuerdo. Yo también me quedo con los momentos felices, fueron muchos. Aunque reconozco que he tenido una vida llena de momentos felices, más que de los infelices.
Incluso los momentos dificiles se han convertido en desarrollo personal y crecimiento, en superaciones, con lo cual mi balance es positivo.

Lo que quede por delante, da igual, lo que importa es aquí y ahora. En este momento vivo armoniosamente.

Vivir no me produce nostalgia. Vivir me hace sentir la vida, llena de momentos importantes, sencillos otras veces, placenteros, inquietantes otros. Todos son gestos de Vida, querida Karen.

Karen Dinesen dijo...

Beli,por lo que dices tú si que sabes sentir la vida. Que sigas sintiéndola y viviéndola tan armoniosamente.

miner dijo...

Tú sabes lo que ye quedar "Plasmau". Pues así quedo yo con cada cosa que escribes.
Tú haces feliz a la gente con esto tan guapo, bueno por lo menos a mi, que creo que la felicidad ye una manera de ser y que me conformo con poco.

Karen Dinesen dijo...

Gracies, Miner. Ye un placer pa mí, leer tus comentarios. ¿Qué ye conformase con poco Miner?...Igual ye que el resto que ye infeliz no "decubrió" lo que ye mucho. ¿Puede ser?Les coses sencilles que hacen feliz, a veces están tan cerca como la biblioteca que tienes a tres pasos.
No pretendo yo comparar...Sólo quería poner un ejemplín.

miner dijo...

Karen yo creo que para ser feliz hay que partir de un mínimo.
Como va a ser feliz alguien que pasa hambre, o alguien se quedó en paro, o al que le dicen que padece un cáncer.
Y a partir de ahí, ya todo ye relativo. Por ejemplo, si vas a una residencia de ancianos y preguntas a una persona de 90 años que es para el la felicidad; pues seguramente que te dirá que estar vivo.
Claro, que si el mínimo lo pones muy alto, entonces; hay entonces, no seras feliz en la vida. Un saludo

belijerez dijo...

No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita, con la felicidad es igual.

Pienso yo.

Anónimo dijo...

Suscribo íntegramente.
Sigue, Karen.

Karen Dinesen dijo...

Te echaba de menos, querido anónimo. Gracias por venir.

Anónimo dijo...

Estoy siempre aunque no diga nada

mary dijo...

están bien los recuerdos felices del pasado ,pero haber si por mirar para atrás ,no se ve lo bueno del presente.....quita quita....

Karen Dinesen dijo...

Mary, que uno no quita lo otro.Hay tiempo pa todo.

CASIRUA dijo...

Me encanta como escribes Karen,lo que expresas lo pienso tambièn yo, pero lo que no sè es expresarme...creo que siempre hay alguien que interpreta nuestros pensamientos, incluso sin querer.
sigue asì!!!!

Karen Dinesen dijo...

Gracias Casirua, por tus palabras y tu visita. Sé bienvenida.