miércoles, 13 de mayo de 2009

NOSTALGIA


Yo no sé si la melancolía tiene muchas variantes. La mía está en la vía de la nostalgia del amor. Sí. Creo que sí. Me acompaña desde niña aunque yo no supiera entonces que lo fuera. No niña. Claro está que eso lo tenía claro. Lo que no sabía es que aquello que sentía era melancolía.

Cuando me apretaba un nudo en la garganta al ver a mi abuela alejarse mientras yo esperaba que abriesen el portón del patio escolar por el que se accedía al salón de actos dónde se proyectaban películas las tardes de los domingos…

Era en el Colegio de chicos en el que años más tarde cursó estudios mi hermano. A mí me encantaba el cine y mi abuela quedaba tranquila pensando en que no sería un lupanar un colegio de curas. Y le daba seguridad. Se iba tan contenta para volver a buscarme a la salida. En cuanto me sentaba y comenzaba la proyección, la melancolía se había esfumado. Pero hasta ese momento echaba de menos a mi abuela.

En aquel salón, frío y con bancos de madera en los que se sentaban preferentemente los muchachos del colegio que habían acudido obligatoriamente a la celebración del rosario, reservando los bancos traseros para otro público, como yo misma, pude ver una película que recuerdo gratamente: Taras Bulba. Creo que Tony Curtis era uno de los actores protagonistas y Yul Brynner otro. Pero aquellos sacerdotes que velaban por la salud del alma, también me hicieron ver “El clavo”. Una película terrorífica, en blanco y negro que recuerdo igualmente, aunque ésta no tan gratamente.

Al salir y ver a mi abuela, feliz y sonriente yo también lo estaba…


Cuando me disponía a dormir entre las sábanas, planchadas previamente por mi abuela para eliminar la humedad que absorbían durante el día, y recordaba el final feliz del cuento de hadas que acababa de leer…

El príncipe se había casado con la campesina de la que estaba enamorado después de salvar dificultades varias. Yo, mientras disfrutaba de su lectura, me adentraba en el cuento, usurpando la personalidad de la afortunada muchacha, sentía sus emociones y era completamente feliz enamorada y siendo correspondida. El final del cuento daba al traste con mi vivencia. El amor sentido se esfumaba por hoy. Y sentía cierta nostalgia de los hechos que había “vivido”. La melancolía de nuevo...

Cuando echas la vista atrás y te ves totalmente obnubilada, volcada en alma y cuerpo en aquél que fue tu Romeo. Y bien digo. Romeo. Alguien que tú imaginaste abducido por tu persona. Dedicado en cuerpo y alma a tu pensamiento. Y el tuyo absorto por el suyo… De tal forma que todas las razones que el mundo te proporciona para ser objetivamente infeliz, quedan subsumidas, relegadas, relativizadas. No es que no existan, no. Es que te sientes capaz de afrontarlas con optimismo. De comprometerte con las causas. De contribuir a difuminarlas si no puedes hacerlas desaparecer. Porque mientras ocupas tu tiempo en ello, tu pensamiento está en otro lugar. Allí dónde se encuentra tu Romeo. Y te ve y lo ves. Y eso sólo ya es aliento para hacer lo que tengas que hacer de la mejor forma. No quieres defraudarle ni defraudarte. Debes mantenerte vital, infatigable…

Recuerdos indelebles...¡Por Taranos! Lo que es esto de estar enamorada…Mantiene el optimismo sobre la vida en su cénit. Por eso cuando queda atrás o se desvanece, la melancolía se hace con el hueco.

Seguro que hay más vías para la melancolía. Pero creo que la mía está en la de la visión ausente del amor que fue o estuvo.


(Karen Dinesen)

15 comentarios:

mary dijo...

que buenos recuerdos se tienen de esa época,yo recuerdo ir al bar de mi pueblo a ver a RINTINTIN,y que guapo lo expresas,suerte de abuela que tuviste.....

miner dijo...

Al reclinar la sien sobre la sorda
piedra de la noche,
por la escala del sueño
descienden ángeles de alas cortas
y en la nariz nos ponen levemente
su pie rosado.
Aurelio Arturo

Karen Dinesen dijo...

Tienes razón ,Mary, en que tuve una suerte de abuela...

Miner,¡Si yo pudiese escribir así! Eso sí que ye guapo.

miner dijo...

Si tu pudieras escribir así viviries del cuentu. No me malinterpretes, del cuentu de colorín colorado.
Pero no está nada mal lo que escribes.Ni mucho menos. Es más está pero que muy bien.
Un saludín

marydè dijo...

Mi sono immedesimata nel tuo racconto Karen, ti esprimi così bene che anche una come me che non ama leggere, vorrebbe che i tuoi racconti non finissero mai...( é bellissimo ciò che ti ho scritto, lo giuro!)saluti!

Karen Dinesen dijo...

Marydé. Intuyo que debo darte las gracias.Al menos por visitarnos.

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

¿y el enigma de la foto?

Karen Dinesen dijo...

La nostalgia, L. Simón, la nostalgia...Un romance con un monje en Silos...Él, el hombre no se enteró. Mi capacidad para fabular no le pidió permiso. ¡Pero ahí quedó! (jeje)

belijerez dijo...

Mi hombre espera el momento oportuno para ir a Silos. Es su sueño despierto.

Nada es Azar.

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

Tengo un amigo en Silos, por supuesto de la inmensa banda del Seminario. Lleva allí dos meses. Pero con Wifi, etc.

Karen Dinesen dijo...

L. Simón,entonces no era él.(jeje)
La foto tiene más de dos meses.Es un lugar en el que me sanea pasar unos días (aunque se alojada en un hotel, claro)
Efectivamente, los monjes están totalmente al día en lo que a tecnología se refiere.Y en aquel sitio...¡para quedarse!


Bely, no sólo a tu hombre le gustaría. Tú disfrutarías allí también.¿A qué esperas?

Bely dijo...

Karen; querida en Silos sólo pueden estar en la hospedería hombres. Ya hemos estado de visita pero quedarse a dormir y pasar unos días sólo hombres.
Es un gusto el sitio y la espiritualidad que allí se respira.
aunque espacio para mujeres no es, porque en su regla no lo permiten.

Karen Dinesen dijo...

Bely,pues ¿por qué crees que yo me alojo en un hotel cuando voy, bonita?

KIKELIN dijo...

TE ENCONTRÉ! Y no creas que no me ha costado, puesto que no dejas enlace hacia tu blog, ni mail, solo una débil pista que me lleva a miner.
Pues quería agradecerte tus palabras, tu visita y tus ánimos. El contacto es lo que nos hace más humanos en esta maraña de blogs, bits, y html.
Y veo que aquí en tu blog, humanidad no falta: maravillosa nostalgia, maravillosos los años vividos. Y los que nos quedan.
Un abrazo, Kike.

Karen Dinesen dijo...

¡¡Bienvenido, Kike!! Es muy de agradecer tu visita. Tiene mérito haber llegado hasta aquí. Tu presencia es una prueba de la eficacia de las piedrecitas que pone Miner… Me encantará que nos visites siempre que te apetezca aunque no siempre tengo algo qué ofrecer.
Aprovecho para insistir en algo de lo que ya dejé constancia en tu estupendo blog ¡¡Eres un talentazo, Kike!!
No sé si esto debería haberlo escrito en “tu casa”, pero dejo huella aquí por si volvieses. Iré, no obstante, para dejar acuse de recibo en tu blog.
Gracias de nuevo por venir.Y por tus entrañables palabras.