lunes, 3 de noviembre de 2014

INTENTÁNDOLO...

Hace un tiempo que me digo por la noche y me contradigo por la mañana sin poder desdecirme de la involuntaria contradicción, llevándola cuando arrastras cuando por delante empotrada entre ceja y ceja, a lo largo del día.En la medida que avanza la tarde, el rostro no consigue relajar la expresión y la energía se escapa sin que pueda atraparla para invertirla de manera rentable, no me queda otra que retomar, como cada día, la dosis necesaria de intransigencia para estirar el ánimo aplastado por mi falta de rigor en la palabra que me doy.

Tengo que mirar hacia afuera. Ahí está la clave. Y, teniendo en cuenta que el panorama general no es el de una inmejorable habitación con vistas, es cosa de dirigir la vista hacia lo que siempre está ahí y siempre nos puede sorprender aunque nos parezca siempre igual pero siempre es distinto. Y digo siempre y lo repito porque por ordinario y tedioso que parezca el "siempre", esconde dentro de sí lo extraordinario. El cielo, el mar, el rebollo y la acacia desde el ventanal...las personas que tenemos al lado y a las que no prestamos atención porque parecen formar parte del mobiliario...

Necesito salir de la introversión y darle la vuelta al calcetín. Porque mi siempre interior también siempre es distinto,caray! pero tan engañoso que acaba por conducirme al mismo sitio. Se ve que en mis adentros -¡mira tú que no habrá dónde elegir!- no supe configurar el navegador y estoy en un circuito cerrado que acaba por producirme vértigo. Cada día me sorprende.Sí señor. Porque una está, evidentemente de forma equívoca, muy atenta a los cambios que se producen día a día. Así que cuando no descubro un nuevo lunar entre los cientos que pueblan mi piel-¡que vaya usté a saber si la novedad es ya una antigualla!- siento un tirón en una pierna, un hormigueo en el brazo, un capilar roto en un dedo, una presión en la cabeza o un pinchazo en el culo,¡rediós!. Y yo dándole pábulo al entramado!! Esto es fruto de la necedad, de la falta de sabiduría...diría mi tío que es un tío muy listo. Porque manda muchos güevos gastar la energía y dejar escapar el tiempo- valor sin precio- en comerme la cabeza observando los signos que van marcando cómo avanza el aludido a ritmo de marcha marchosa. Necia, y soberbia por estúpida o estúpida por soberbia, aquella actitud que pretenda entrar en torneo con el tiempo, el implacable...Y aunque no pretenda yo competir...absurdo tratar de obtener siquiera explicaciones...No existe libro de reclamaciones en este alojamiento.
   
Estoy en estudio con el optimista objetivo de no solo aprender la lección sino aplicarla.Si en mi ensimismamiento absurdo, a la búsqueda de la novedad que me produce inseguridad, vértigo, inestabilidad, y hace que el tiempo pase de forma tediosa con  calamitosos resultados para el alma, he desarrollado una destreza en la búsqueda de lo distinto en lo cotidiano...bastará, tal vez, con dirigir la vista hacia el objetivo adecuado.

Mira! Hoy le he dado esquinazo al rumie echando fuera los sapos en este espacio. Aún me sirve de algo, ya ves....  

K.D.

5 comentarios:

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

Quedamos atentos a una próxima segunda parte.

Alipio dijo...

"Darle la vuelta al calcetín"

Eso tendríamos que hacer casi todos.

Saludos.

Karen Dinesen dijo...

Gracias a los dos.
Y un par de abrazos.

Miguel Santomé dijo...

Todos nos decimos por la noche y nos contradecimos por la mañana o viceversa, tal parece que no soy el unico que se plantea tales cosas. me alegra saber eso. ¿O sera eso de "mal de muchos consuelo de tontos"?

Karen Dinesen dijo...

Hola, Miguel. Acabo de ver este comentario...En esto seguro habrá más aunque ahora mismo constato que somos, al menos, dos...
Gracias por pasar, Miguel.
Victoria