
Y en bragas. Así es como me siento desde ayer. Así que no quiero imaginar cómo habrá de sentirse el Juez Garzón.
Lo cierto es que el polvorín ya hace tiempo que está siendo mermado. Poco a poco fueron robándome el alma hasta dejarme privada de espíritu y desarmada en consecuencia.
La palabra democracia ha perdido todo el sentido. ¡Que poder del pueblo ni que mis cataplasmas!
No entro a revisar al poder legislativo ni al ejecutivo. ¿Pa qué, pa qué, pa qué?....Todos estáis viendo cómo ejecutan, al dictado de quienes y a quienes van dirigidas las ejecuciones. La guillotina cae sobre los cuellos de los ya decapitados en anteriores reformas y medidas de ajuste.No sé si quedan cabezas que rodar.
¡Ay por dios... Es un hartazgo...un abatimiento...una impotencia...una tristeza...un desarme...que la columna no puede ni mantener erguido el esqueleto.
Me dejo caer en el sofá al salir del trabajo, y el cuerpo, él solito, sin que nadie se lo indique, se encoge atrapando las piernas con los brazos y ocultando el rostro entre ellas. En posición fetal. Es una llamada inconsciente y atávica a los orígenes. Es un querer volver al vientre materno. Es una forma de buscar el exilio.
Lo del poder judicial no tiene nombre. O mejor dicho: sí lo tiene pero no me atrevo a expresarlo públicamente. Sería una descalificación de tamaño tamaño que acabarían por juzgarme a mí también. Y saldría culpable aunque estuviese cargada de razones para decir lo que se merece.
Es de tal vergüenza lo que está ocurriendo que estoy teniendo la impresión de vivir en un Estado secuestrado por el lado oscuro de la fuerza. Llamarlo pseudodemocracia me parece generoso. Y sin rasgos de ver luz.
No encuentro rama donde poner el pie sin que haga ¡crac!...
Igual cuando pase el frío se amortigua la tristeza.
Lo cierto es que el polvorín ya hace tiempo que está siendo mermado. Poco a poco fueron robándome el alma hasta dejarme privada de espíritu y desarmada en consecuencia.
La palabra democracia ha perdido todo el sentido. ¡Que poder del pueblo ni que mis cataplasmas!
No entro a revisar al poder legislativo ni al ejecutivo. ¿Pa qué, pa qué, pa qué?....Todos estáis viendo cómo ejecutan, al dictado de quienes y a quienes van dirigidas las ejecuciones. La guillotina cae sobre los cuellos de los ya decapitados en anteriores reformas y medidas de ajuste.No sé si quedan cabezas que rodar.
¡Ay por dios... Es un hartazgo...un abatimiento...una impotencia...una tristeza...un desarme...que la columna no puede ni mantener erguido el esqueleto.
Me dejo caer en el sofá al salir del trabajo, y el cuerpo, él solito, sin que nadie se lo indique, se encoge atrapando las piernas con los brazos y ocultando el rostro entre ellas. En posición fetal. Es una llamada inconsciente y atávica a los orígenes. Es un querer volver al vientre materno. Es una forma de buscar el exilio.
Lo del poder judicial no tiene nombre. O mejor dicho: sí lo tiene pero no me atrevo a expresarlo públicamente. Sería una descalificación de tamaño tamaño que acabarían por juzgarme a mí también. Y saldría culpable aunque estuviese cargada de razones para decir lo que se merece.
Es de tal vergüenza lo que está ocurriendo que estoy teniendo la impresión de vivir en un Estado secuestrado por el lado oscuro de la fuerza. Llamarlo pseudodemocracia me parece generoso. Y sin rasgos de ver luz.
No encuentro rama donde poner el pie sin que haga ¡crac!...
Igual cuando pase el frío se amortigua la tristeza.




