Es un hecho incuestionable que el o la (tanto
me da que me da lo mismo) COVID-19 impregna todo el planeta y afecta
exclusivamente a los seres humanos. Más a la vejez que a la infancia pero tocando
aquí y allí en otros rangos de edad. Que quede claro que nadie está libre del
poderío del virus.
Todos los esfuerzos que se
hagan por reducir su impacto (de toda índole) sobre nosotros , sean pocos o
muchos, siempre serán insuficientes pero absolutamente necesarios. Es cuestión de
responsabilidad. Cada uno la que le corresponda
en el intento por preservar el
planeta y asegurar la pervivencia de la especie. Es inevitable que este
ejercicio de compromiso tenga un coste en cada uno de nosotros. En algunos,
bastantes…el coste será mayor. En otros, con suerte, solo se manifestará en
guardar lista de espera para la consulta del psiquiatra o cualquier otra lista
de espera de las muchas que ,inevitablemente, formaran parte del nuevo escenario
tras las bajas que se producirán durante el azote del virus.
No obstante, el desgaste que
produce el esfuerzo por resolver la inmediatez de los cambios en los que nos
sume el COVID-19 no debería impedirnos ser conscientes de que este es un problema global y como tal habría
que abordarlo. Sé que es labor muy, muy difícil. Pero si cada uno piensa en
salvar su culo y esto se hace extensivo
a cada uno de los países que no son más que demarcaciones ficticias para un
escenario que no es en el que nos encontramos, acabaremos hincándonos el diente
al cuello para obtener alguno de los huesos que se amontonan en forma de
mascarillas o respiradores , a las que nos aferramos como única tabla de
salvación.
Creo que hoy más que nunca
deberíamos pensar globalmente y actuar
localmente. Pero no sólo porque no hay más remedio y el abordaje al que nos somete el virus
lo exige, sino también porque la tarea
que aguarda a la humanidad, mermada en cantidad y calidad de vida, cuando el
virus dé tregua , demandará una respuesta global…. O eso me parece a mí. Una
vez reseteado el planeta y su contenido habrá que enfrentarse a la tarea con
distintos parámetros. O eso me parece a mí…
Claro que Antoñita la Fantástica
y yo fuimos juntas al colegio…y eso siempre es un hándicap…
Que tengáis buena tarde.
Victoria
P.D. Mirad si la soberbia del ser humano va en el ADN que una, que procura ser crítica con este pecado capital de los capitales, sigue pensando y hablando en clave de que la humanidad lleve las riendas del planeta. Y ya es hora de tomar conciencia de que las riendas las tenemos en préstamo...que no aprendemos...
P.D. Mirad si la soberbia del ser humano va en el ADN que una, que procura ser crítica con este pecado capital de los capitales, sigue pensando y hablando en clave de que la humanidad lleve las riendas del planeta. Y ya es hora de tomar conciencia de que las riendas las tenemos en préstamo...que no aprendemos...
3 comentarios:
Planteamiento, bien; nudo, bien; pendientes del desenlace.
Gracies por les palabres, Luis. Parez que hasta suenen y hacen coro con el silencio que manda en el patiu.
Salud.
Dios los cría y ellos encuentran sus afinidades
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