sábado, 28 de marzo de 2020

PRESERVEMOS LA BARAJA...


 Es un hecho incuestionable que el o la (tanto me da que me da lo mismo) COVID-19 impregna todo el planeta y afecta exclusivamente a los seres humanos. Más a la vejez que a la infancia pero tocando aquí y allí en otros rangos de edad. Que quede claro que nadie está libre del poderío del virus.

Todos los esfuerzos que se hagan por reducir su impacto (de toda índole) sobre nosotros , sean pocos o muchos, siempre serán insuficientes pero  absolutamente necesarios. Es cuestión de responsabilidad. Cada uno la que le corresponda  en el intento por preservar  el planeta y asegurar la pervivencia de la especie. Es inevitable que este ejercicio de compromiso tenga un coste en cada uno de nosotros. En algunos, bastantes…el coste será mayor. En otros, con suerte, solo se manifestará en guardar lista de espera para la consulta del psiquiatra o cualquier otra lista de espera de las muchas que ,inevitablemente, formaran parte del nuevo escenario tras las bajas que se producirán durante el azote del virus.

No obstante, el desgaste que produce el esfuerzo por resolver la inmediatez de los cambios en los que nos sume el COVID-19  no debería impedirnos ser conscientes de que  este es un problema global y como tal habría que abordarlo. Sé que es labor muy, muy difícil. Pero si cada uno piensa en salvar su culo  y esto se hace extensivo a cada uno de los países que no son más que demarcaciones ficticias para un escenario que no es en el que nos encontramos, acabaremos hincándonos el diente al cuello para obtener alguno de los huesos que se amontonan en forma de mascarillas o respiradores , a las que nos aferramos como única tabla de salvación.

Creo que hoy más que nunca deberíamos pensar globalmente y  actuar localmente. Pero no sólo porque no hay más remedio  y el abordaje al que nos somete el virus lo  exige, sino también porque la tarea que aguarda a la humanidad, mermada en cantidad y calidad de vida, cuando el virus dé tregua , demandará una respuesta global…. O eso me parece a mí. Una vez reseteado el planeta y su contenido habrá que enfrentarse a la tarea con distintos parámetros. O eso me parece a mí…

Claro que Antoñita la Fantástica y yo fuimos juntas al colegio…y eso siempre es un hándicap…

Que tengáis buena tarde.

Victoria


P.D. Mirad si la soberbia del ser humano va en el ADN que una, que procura ser crítica con este pecado capital de los capitales, sigue pensando y hablando en clave de que la humanidad lleve las riendas del planeta. Y  ya es hora de tomar conciencia de que las riendas las tenemos en préstamo...que no aprendemos...


3 comentarios:

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

Planteamiento, bien; nudo, bien; pendientes del desenlace.

Karen Dinesen dijo...

Gracies por les palabres, Luis. Parez que hasta suenen y hacen coro con el silencio que manda en el patiu.

Salud.

Anónimo dijo...

Dios los cría y ellos encuentran sus afinidades