En un blog de referencia
financiera de Bankinter encuentro un dato que puede servirme de referencia a
mí misma para darle alguna vuelta
más a lo que hace tiempo orbita alrededor de mi pensamiento , tan trasnochado
como el del abuelo Cebolleta, pasado de vueltas y sin encontrar una estación interorbital en la que repostar.
La página y el dato están
fechados en febrero de 2018. Paso a ello:
“Los 1.500 millones de
smartphones vendidos en 2016, último dato publicado, suponen un incremento de
un 5%, según el FMI. Así, actualmente
hay 4.900 millones de usuarios de teléfono móvil,…”
Desde que la OMS hizo su
promesa de tener dispuesto un estudio para el 2016 sobre los efectos de las
emisiones electromagnéticas de los móviles sobre la salud , ando yo a la caza y
captura sin éxito alguno. Y el contexto actual no es el más indicado para
pedirles cuentas….
Si el COVID-19 da tregua en
algún momento, no sería malo que se le recordase a los que se supone tendrían
algo que decir al respecto de lo prometido. Es deuda…
Voy al regalo que me
hicieron , a mi pesar. Un teléfono nuevo porque el anterior , decían quienes se empeñaron en
ello, ya no funcionaba…Y ahí está. Apagado…o eso creo…porque apagar, lo que se
dice apagar, no se deja. Una vez echado a funcionar, no hay quién lo frene como
no sea a martillazos.
Un milenial lo puso en acción con lo mínimo
exigible bajo presión por mi parte. Que no miró las instrucciones sobraría
decirlo. Solo yo lo intenté al comprobar que, tras la primera y breve llamada
recibida, mi cuerpo (manos, brazos, cabeza…)recibía descargas . “Tododios” se
descojona cuando lo digo y aluden a mi neurosis crónica.
Pretendo despreciar la
ignorancia de quiénes piensan, inocentemente, que están al día del conocimiento
y echo mano del librillo que acompaña al aparato. Nada que pueda ser útil. Al final de la descripción
física, obvia por otra parte, viene lo más sabroso: Las advertencias y la información sobre el SAR.
Sobre las primeras
sintetizo: Mejor meterlo en una burbuja lo más alejada de cualquier ser humano.
Lo del SAR, para no perder
ripio. Esto del SAR son las siglas en inglés de lo que viene a ser la “tasa
límite de absorción específica de ondas de radio” permitidas para no dañar al
ser humano. De todo lo que no es el ser humano nada dice. La atmósfera y el
resto de seres vivos e inertes que alberga la madre Naturaleza deben ser
refractarios a estas radiaciones que llaman los expertos” no ionizantes”. Porque
aunque los mortales marginales al respecto ignoremos qué cosa son , lo de NO
IONIZANTES parece tranquilizador ,¿verdad?
Sigo con el SAR. Esa tasa que
no tengo ni idea cómo se mide pero que se expresa en W/kg, tiene el límite en 2
para Europa y en 1,60 para USA. Mi regalo envenenado dice que el “SAR máximo y condiciones en las
que se REGISTRÓ” (no se pierdan el matiz…) es de 1,59 w/kg.(mmmmmm….por un
pelín... y en USA no vale).
Y ¿quién hizo este estudio
que dio el parabién al SAR?. Pues facilona la pregunta. ¡¡ La ICNIRP!! Pude
leerlo con ayuda de las gafas, una buena
lupa y una mejor luz…) Y este conglomerado de siglas es ni más ni menos, según indica la Wiki, que una Comisión Internacional
para la Protección de Radiaciones No Ionizantes. ¿Quiénes la forman? Tranquilos.
Estamos en manos de ” un equipo de expertos científicos independientes”, como
no podría ser de otra manera. ¡Qué!! A que estáis mucho más tranquilos ahora,¿eh?...
Pues para no haceros
tambalear no os cuento las conclusiones que me trasladó una página maravillosa en la
que se hablaba de móviles y radiaciones no ionizantes. El que quiera saber que
busque.
En realidad, lo que más
me da qué pensar es hasta qué punto el uso
continuo de 5.000 o 6.000 millones de teléfonos móviles tomando oxígeno y
exhalando radiaciones no ionizantes a la atmósfera, podrían incidir de alguna
manera en el calentamiento global de la misma y sus consecuencias. Pero igual esta
inquietud es solo fruto del gran desconocimiento
que
llevo encima. Y de que soy una conspiranoica. Que ya lo dicen todos los
que me quieren y por eso me aguantan cuando apunto al plato aunque desaparezcan
antes de que dispare.
Como a nadie le interesa,
qué mejor que escribirlo en el blog. Así le quito el polvo.
Que la Fuerza nos acompañe.
Victoria
2 comentarios:
Dentro de un par de meses, nos cuentas cómo te va.
Je,je,je...Gracies por esa visión optimista, Luis Simón!
Intentaré cuanto esté en mi mano por dar respuesta a tu demanda. Es necesario poner de mi parte pese a que, como diría mi tíu, "nena, la vida es azarosa"
Salud y saludos.
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