miércoles, 20 de abril de 2022

MIRANDO AL OMBLIGO

 

Pero sin llegar a verlo.

En cuanto  intento mirar arriba, una fuerza inusitada me presiona en la coronilla con tal intensidad que ni mis pertinaces remolinos ofrecen resistencia, hasta el punto  de que , en el intento de doblegarme , poco me falta para introducir la barbilla en el esternón.

Y es que mirar arriba es un peligro, señores míos…y señoras también. ¡Faltaría más! Y no entiendo yo tal prevención. Todo dios sabe ya, por mucho que pretenda ignorar, que el meteorito llegará tarde o temprano pero no supone mayor riesgo que el hecho de que pueda caerte encima un trozo de cornisa. La diferencia está en que el meteorito nos lleva a todos a la vez. Y una catástrofe que acabe con todo y con todos  no es lo mismo que,  que  le toque a uno así porque sí mientras el resto  se va de rositas. Mal de muchos, consuelo de tontos. El individualismo es atroz y nos ocupa mayormente. Sin embargo, en el momento en que varios individuos se identifican  en un rasgo, por leve que este sea, hacemos piña y elevamos  el individualismo a mayores. Seguimos manteniendo nuestra singularidad como  grupo frente a otro que, a su vez, cree mantener la suya.

Y así  nos va. De enfrentamiento en enfrentamiento agudizándose la estupidez que se impone a la dialéctica…de esto ya no queda stock.  Tendremos que reformar el concepto de “comunicación”, introduciendo algún matiz  que permita acercarlo a las relaciones  biunívocas encontradas en un punto de estallido de insultos cuando menos…

Y si vamos a mayores, nos encontramos con la tiranía,  el terror, la crueldad y el desprecio por la vida de que hace gala Putin elevando a infinito su” putin” nombre , sembrando la muerte y el pánico  en Ucrania. Más gente, aquí y allá,  hará lo mismo y lo ignoraremos, obviamente…Pero de este ya tenemos pruebas irrefutables.

Tucídides (Siglo V a.C.), en su “Historia de la guerra del Peloponeso”, propone hacer   una distinción entre “causas” y “pretextos” para analizar los enfrentamientos bélicos , incluyendo la ambición, la envidia y el miedo entra las primeras. Y señalando como “pretextos” , recelos, quejas… de unos contra otros por motivos ocasionales.

Veinticinco siglos después cambian las formas y entran en juego los medios…pero  nada cambia en el fondo.

Que la Fuerza nos acompañe.

 

P.D. Siento el horror y las muertes que está produciendo la barbarie de Putin. Mas también me duele en el alma el sufrimiento de quienes se vieron privados de libertad para salir de Ucrania porque la patria reclamaba su servicio obligatorio. Bastantes de ellos puede que ya no puedan contarlo.

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