En una charla distendida mientras tomaban unas cañas, escucho un comentario en el que una de las
personas que formaba parte de la tertulia, encuentra la explicación a la mesura
que se toma el gobierno de Alemania cuando se trata de poner en cuestión la
actitud del primer ministro israelí en el proceso de arrasamiento que está
llevando a cabo en Gaza : “Tienen mala conciencia”…dice…como si se considerasen
a sí mismos (los actuales alemanes) corresponsables, por herencia, de los actos
execrables que el nazismo llevó a cabo
contra el pueblo judío…
Al dirigirme a casa
compruebo cómo avanza la obra que tiene lugar en una finca cercana para
construir otra superficie comercial de una marca alemana. Me pregunto cuántos habrá dispersos por el mundo a juzgar
por los que ya tienen los cimientos afincados en mi ciudad. Y pienso en la fortuna
que amasa el dueño de otra marca comercial, esta vez, española. Y en línea
con lo anterior sigo interrogándome
sobre quiénes tendrán el mando en los supermercados alemanes que gozan de éxito
por estos lares.
En el intento de saciar mi
curiosidad consulto en internet (hace mucho tiempo que no hago estes coses) y
encuentro quiénes fueron los fundadores y siguen siendo socios mayoritarios en
la actualidad. Busco la genealogía del apellido. Y, por último, me informo de
las diez mayores fortunas de Alemania en el año 2025. Y otra vez la casualidad
(¿o será causalidad?) viene a refrendar
aquella frase de mi tío cuando intentaba justificar lo que a mis ojos era una
relación causa/efecto de libru : “La vida es azarosa, nena”. Pues lo será…
Lo que es el azar, tú...
¡Que la Fuerza nos acompañe!
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