sábado, 9 de enero de 2021

NEVADONA

 

¿Será esto un “para más INRI”? ….o un “Vino Dios a vernos…¿El que siembra vientos recoge tempestades?....¿Una respuesta compasiva a un “predicar en el desierto”?....

Sea lo que sea, confiemos en que “la ropa sea dada a tenor del frío” y no sufran especialmente los efectos de la Nevadona  quiénes están requiriendo en estos momentos más atención: pacientes de COVID  y posibles, pacientes de cualquier patología que exija atención sanitaria urgente,  los rapacinos de la Cañada Real, los “sin techo”, sin comida , sin lo imprescindible para sobrevivir, sin alivio para cualquier jodida situación  a la que la nieve suponga un “para más INRI”.

La Naturaleza es sabia, decía mi tío…pero cuando se explica no siempre estamos en condiciones de comprenderla.Durante años, cada vez que se producía lo que en términos mediáticos se denomina una “catástrofe natural” ( terremotos, incendios, huracanes y por ahí “p’alante”…), y nos mostraban los terribles efectos provocados siempre sobre los más débiles, era común escuchar aquello de “Dios no existe cuando esto permite”. O “Qué injusta es la Naturaleza”. Y yo me reconcomía la tripa intentando buscar los datos que me permitieran demostrar el por qué de que fueran los más débiles, los “sinposibles”, los pobres más pobres ( entendida la pobreza desde el disfrute de bienes materiales) los que acababan siendo la diana fácil de las catástrofes. No estaba el culpable en la Naturaleza sino en el hombre y su codicia, egoísmo, inmisericordia, su mirar hacia otro lado ante los muchos “Lázaros” que concurren y comparten vida con los Epulones. Y, como era previsible, acababa la cosa en el “no seas rollista, joder”. Y a otra cosa mariposa.

Pues bien, tras predicar y predicar en el desierto desde los responsables gubernamentales  de Gobierno y gobiernos en general, vino el confinamiento forzoso cual zasca natural. Digo “natural” de Naturaleza. Ignoro, como sobresaliente ignorante que soy, si esto es porque “Vino Dios a Vernos” o porque inconscientemente “sembramos vientos” sin tener ni idea que la cosecha de tal semilla  acaban siendo  “tempestades”. Y podemos añadir que “siempre acaba lloviendo sobre mojado” o que “a perru flacu tou son pulgues” cuando pienso en todos los ancianos de residencias geriátricas que ya recibieron la primera dosis de la vacuna y, diez días después, la COVID anida en ellos…Y para prevenir, en algunas comunidades  se plantean “blindar” las residencias para evitar que el virus siga “al abordaje”.

Algunos expertos epidemiólogos dicen que ,si entre la primera y la segunda dosis de la vacuna el virus resiste al primer ataque, puede haber mutaciones y alguna de ellas hacerse resistente. Y aunque  la farmacéutica , en sus ensayos, no administró la segunda dosis a quienes fueron infectados de COVID después de recibir la primera dosis, pues aquí, como somos más papistas que el Papa, vamos a ponerlas igual hayan sido infectados o no tras la dosis inicial de vacunación. Si aguantan las tres semanas de espera, añado yo….

Y llegados a este punto no puedo evitar que mi cabeza, que va a su bola, acabe estableciendo una descabellada y errónea asociación entre lo que pasó en Inglaterra y lo que dicen los expertos  virólogos que podría pasar con las , seguro que improbables, mutaciones.

Tranquilos. Y sigamos huyendo hacia adelante. Aunque tendremos que esperar unos días hasta que las quitanieves limpien las carreteras.

Salud y buen día.  

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