¿Será esto un “para más INRI”?
….o un “Vino Dios a vernos…¿El que siembra vientos recoge tempestades?....¿Una
respuesta compasiva a un “predicar en el desierto”?....
Sea lo que sea, confiemos en
que “la ropa sea dada a tenor del frío” y no sufran especialmente los efectos
de la Nevadona quiénes están requiriendo
en estos momentos más atención: pacientes de COVID y posibles, pacientes de cualquier patología
que exija atención sanitaria urgente, los rapacinos de la Cañada Real, los “sin
techo”, sin comida , sin lo imprescindible para sobrevivir, sin alivio para
cualquier jodida situación a la que la
nieve suponga un “para más INRI”.
La Naturaleza es sabia, decía
mi tío…pero cuando se explica no siempre estamos en condiciones de
comprenderla.Durante años, cada vez que se producía lo que en términos
mediáticos se denomina una “catástrofe natural” ( terremotos, incendios,
huracanes y por ahí “p’alante”…), y nos mostraban los terribles efectos
provocados siempre sobre los más débiles, era común escuchar aquello de “Dios
no existe cuando esto permite”. O “Qué injusta es la Naturaleza”. Y yo me
reconcomía la tripa intentando buscar los datos que me permitieran demostrar el
por qué de que fueran los más débiles, los “sinposibles”, los pobres más pobres
( entendida la pobreza desde el disfrute de bienes materiales) los que acababan
siendo la diana fácil de las catástrofes. No estaba el culpable en la
Naturaleza sino en el hombre y su codicia, egoísmo, inmisericordia, su mirar
hacia otro lado ante los muchos “Lázaros” que concurren y comparten vida con
los Epulones. Y, como era previsible, acababa la cosa en el “no seas rollista,
joder”. Y a otra cosa mariposa.
Pues bien, tras predicar y
predicar en el desierto desde los responsables gubernamentales de Gobierno y gobiernos en general, vino el
confinamiento forzoso cual zasca natural. Digo “natural” de Naturaleza. Ignoro,
como sobresaliente ignorante que soy, si esto es porque “Vino Dios a Vernos” o
porque inconscientemente “sembramos vientos” sin tener ni idea que la cosecha
de tal semilla acaban siendo “tempestades”. Y podemos añadir que “siempre
acaba lloviendo sobre mojado” o que “a perru flacu tou son pulgues” cuando
pienso en todos los ancianos de residencias geriátricas que ya recibieron la
primera dosis de la vacuna y, diez días después, la COVID anida en ellos…Y para
prevenir, en algunas comunidades se
plantean “blindar” las residencias para evitar que el virus siga “al abordaje”.
Algunos expertos
epidemiólogos dicen que ,si entre la primera y la segunda dosis de la vacuna el
virus resiste al primer ataque, puede haber mutaciones y alguna de ellas
hacerse resistente. Y aunque la
farmacéutica , en sus ensayos, no administró la segunda dosis a quienes fueron
infectados de COVID después de recibir la primera dosis, pues aquí, como somos más
papistas que el Papa, vamos a ponerlas igual hayan sido infectados o no tras la
dosis inicial de vacunación. Si aguantan las tres semanas de espera, añado yo….
Y llegados a este punto no
puedo evitar que mi cabeza, que va a su bola, acabe estableciendo una
descabellada y errónea asociación entre lo que pasó en Inglaterra y lo que
dicen los expertos virólogos que podría
pasar con las , seguro que improbables, mutaciones.
Tranquilos. Y sigamos huyendo
hacia adelante. Aunque tendremos que esperar unos días hasta que las quitanieves
limpien las carreteras.
Salud y buen día.
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