lunes, 25 de enero de 2021

MIS RESPETOS, SR. ILLA.

 

¿Explicaciones????  ¿Les habrá parecido que no dio suficientes???

Sr. Illa, mis respetos. Le deseo toda la suerte del mundo en su  trayectoria vital. Cierto que ésta (la tilde, para contrariar a la RAE) incluye su dimensión política, y que sus opciones en este campo  se enmarcan en el PSOE, partido al que yo no votaría. Mi voto fue para sus socios de Gobierno y  no estoy arrepentida de haberlo hecho.

 No obstante, me parece que la inercia les lleva ( a mis socios de Gobierno preferidos) a posiciones impensadas, que no impensables. Que le exijan explicaciones del “por qué” se va,  me lleva a mí a pensar que cogobiernan en compartimentos –estanco  hasta el punto de no ver unos lo que hacen los otros. El trabajo en política debería tener derecho a posiciones “políticamente incorrectas” . La expresión adjetivada con el dichoso adverbio (políticamente) y el no menos dichoso adjetivo (correcto/a) es otro invento  de la Democracia Formal para justificar la primera en la segunda. Y una está ya hasta la coleta de algunas de las formas que le aplicamos al concepto. En estos momentos siempre recuerdo a Mafalda partiéndose la espalda de risa mientras consulta en el Diccionario el significado del término “Democracia”.

Sr. Illa, seguí paso a paso su recorrido como Ministro de Sanidad, a través de los medios. El virus vino a darle vidilla a su cometido en el Ministerio, como si no tuviera bastante con recomponer lo que se había echado por tierra durante años en el campo de la Salud Pública. Y lo hizo magníficamente bien aunque esté su gestión salpicada de errores que lo ignoro. Como es razonable: que yo lo ignore y que usted hubiera cometido errores. Lo que de ninguna manera tendría sentido, es que en un contexto  desconocido, imprevisible,  que sobrepasa ampliamente los límites del conocimiento del ser humano hasta la fecha, usted hubiera hecho una gestión sin errores. Eso solo pueden pensarlo los que no piensan… Y como de esto está el mundo lleno, y además tienen derecho a hablar sin tener que argumentar lo que echan por la boca según les viene o les dictan, pues ahí estuvo usted , aguantando el chaparrón cada día.  Pero tuvo y mantuvo la dignidad y el respeto a todos y a sí mismo, pese a la garbanzada que le caía cotidianamente detrás de las orejas y en la coronilla. Que tal parecía que tuviera un coro garbancero apostado en las cimas de las colinas circundantes dándole al “gomeru” sin descanso. Y lo más duro de soportar: sin fundamento ni alternativa.

Así que, D. Salvador, yo habría entendido que se hubiera usted ido al exilio sin avisar, convirtiéndose en “Ministro a la Fuga”. No está el planeta para buscar asiento salvo que, al igual que Mafalda, se fuese usted al desierto con la intención de barrerlo…Sepa, sin embargo, que yo le habría justificado. Sin dudarlo un momento. Como entiendo que se marche a Cataluña cuanto antes y , si me apura, sin coger la gabardina ni el paraguas, aun sabiendo que le lloverá y granizará de forma impía. Y puede que ni le importe ganar o perder las elecciones…Pero será distinto, Sr. Illa. Estará en casa y con los suyos sin tener que llevar sobre sus espaldas el peso de los muertos que se empeñan en ponerle encima … Cómo si no tuviera  bastante con el peso que ya se puso usted con la ineludible “ayuda”  del Pepito Grillo que a algunos, entre los que le cuento, nos acompaña….. Que su nueva etapa le haga olvidar.

¡Suerte, Sr. Illa! Que la Fuerza le acompañe.

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