sábado, 6 de marzo de 2021

TRANSEXUALIDAD

 

“Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te meto un ladrillo”. Es lo único que se me ocurre como síntesis de lo visto y no visto, oído y no oído, visto, revisto y vuelto a revestir.. de vestir, que no de ver en este caso… “Una merienda de negros” (véase RAE) es pura armonía, y no me sirve para expresar el esperpento al que cada día asisto. Aquella ocurrencia mía tan simple, en la que expresaba que tal vez el VIRUS podría ser una buena excusa para la reflexión sobre el sistema , sobre la actitud individual y colectiva, y darnos así otra oportunidad  para entender mejor el Génesis y aplicarlo con más tino…¡simpleza! Cada mochuelo a su olivo. Si lo encuentra en pie…

No obstante, en este abrir la caja de Pandora, si una está atenta encuentra motivos para seguir interesándose, sorprendiéndose , interrogándose y manteniendo la curiosidad y el enajenamiento que  produce (al menos a mí) comprobar el camino infinito que podrán recorrer aquellas personas que nos sobrevivan y mantengan en su esencia el interés por saber lo qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Durante este tiempo pude seguir con interés la vida de algunas personas de las denominadas “trans”. Sentirse mujer en cuerpo de hombre y /o a la inversa es una auténtica putada en este mundo cruel e impío. Recuerdo haber visto en mis tiempos jóvenes “Mi querida señorita” y “Flor de otoño”. Salía con la entraña encogida…Me acercaban a personas que conocí en mi infancia y adolescencia en el pueblo. Aquéllas que pagaban su valentía con las chirigotas y risas de la insensibilidad que caracteriza a quiénes son incapaces de preguntarse el “por qué” …de intentar buscar una respuesta a actitudes que lejos de ser entendidas son objeto de rechazo…

Los homosexuales, perseguidos por el franquismo al ser incluida la homosexualidad en la “Ley de vagos y maleantes” ( qué ironía…lo del nombrecito…), sufrieron el calvario de no poder expresar sus sentimientos sin ser objeto de aislamiento en el mejor de los casos. Alguno recordaba la mili (Servicio Militar Obligatorio) como la etapa más dura de su vida. Afortunadamente, a día de hoy ,pese a la presión social que aún existe por quienes monopolizan “la verdad”, pueden sortear con humor , ironía o en el ámbito de la normalidad los palos en las ruedas que no cesan.

Ahora son las personas “trans” las que sufren el acoso que les impide salir del armario. Algunas lo tienen más fácil si la familia lo acepta y puede contribuir a que podamos cruzarnos con una hermosa mujer o un atractivo varón sin saber siquiera que están en proceso de cambio. Otras, las que viven o sobreviven entre la marginalidad, la incomprensión, la falta de recursos…ahí están haciendo lo que pueden o las dejan…Su prestigio queda desprestigiado por algunas personas a las que “el prestigio” les viene dado por el reconocimiento social de quiénes creen que el valor , de valer, solo se tiene si se alcanza un hueco en lo que estúpidamente llaman “élites intelectuales”…Pero entre este elenco, como las brujas, haylas y haylas…Amelia Valcárcel pone su “prestigio” a su propio servicio frente al de la transexualidad mientras Adela Cortina se pone al servicio de reconocer el prestigio de los transexuales.

De todo hay en la viña del señor…

En este caótico contexto siempre hay cabida para la esperanza.

Buenas noches.

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