Esta mañana, mientras
desayunaba, la 2 de RTVE emitía una entrevista a Javier Arias Artacho al hilo
de su último libro: “Nadie sabrá de mí”.
Conecté en un momento que
captó mi atención al preguntarle la entrevistadora sobre la trayectoria de su
obra, pasando de la novela histórica a la narrativa contextualizada en nuestra
contemporaneidad, y su supuesto conocimiento sobre las características de la
identidad del ser humano a lo largo del tiempo, interesándose por lo que, en
uno u otro momento a lo largo de la historia, define nuestra esencia, nuestra
ambición más íntima….nuestra búsqueda del sentido de la vida, en definitiva.
La respuesta del
entrevistado no fue sorprendente, o no me lo pareció, ya que la “búsqueda de la
felicidad” es lo que nos hace igualitos. No hay distingos en esto. Somos todos
así de simples y previsibles.
No entró Javier Arias en lo
que supone “la felicidad” para tantos y tan diversos pobladores de esta aldea
global, entre otras cosas porque sería una pérdida de tiempo. De darnos pistas
ya se encargan otros que nos quieren echar una mano y, una vez enganchados,
intentar no soltarnos en el ánimo de redimirnos y hacernos no solo únicos sino
también "los mejores”. Que de eso se trata. Yo siempre me pregunto cómo de
únicos y “másmejores” se sentirán los innumerables que siguen las indicaciones
de las multinacionales con sus maravillosos spots publicitarios…Pero ya me
estoy yo saliendo del tema. Vuelvo a Javier Arias Artacho.
Tras responder que aquello que nos identifica es la “búsqueda
de la felicidad”, entró directo al grano haciendo diana, afirmando con
contundencia que la solución está en
algo que es necesidad esencial común a “tododios”(él se expresó mucho
mejor, obviamente), y damos vueltas y revueltas sin caer en la cuenta de que
sólo somos felices cuando nos sentimos queridos. Y eso consiste en dar amor y
recibirlo. Pues eso. Pienso que todos somos conscientes de ello mientras
ocupamos el tiempo en “cumplir ese sueño” (¿) que nos puede resolver Cofidis. Si es que nos despistamos con una facilidad...
Gracias, Javier Arias
Artacho.
Buenas noches.
P.D. A ver si un día de
estos puedo dedicarle una cartita a Mónica
García de “Más Madrid”.
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