EE.UU. , dada su
experiencia en la colonización del Salvaje
Oeste en el siglo XIX, apenas necesitó un par de siglos para intentar la
colonización del “salvaje espacio
extraterrestre” . Desde que pusieron la banderita (ignoro cómo consiguieron
apuntalarla), allá por el 69 del pasado siglo haciéndoles un zasca a los rusos,
a Gagarin y a la inocente Laika, no desaprovecharon la ocasión de soltar
chatarra ,unos y otros, y otros más tarde en el espacio sideral.
Para acotar territorio no es
necesario, al menos de momento, conquistarlo primero y repartirlo gratis
después a los que estuviesen dispuestos a ser cimarrones, y cambiar su vida de
pena y penuria por una rancho o ranchito en tierras lejanas compitiendo en una
carrera desigual ya desde el inicio. En este caso, en esta competición del S. XXI, la carrera “pa pillar cachu”
solo se da entre iguales que nadan en “pasta gansa”. En dinero, quiero decir. Lo
de la “pasta gansa” lo tengo yo asociado a aquellas imágenes del Tío Gilito
contando su dinero apilado en montones de dólares entre los que se imbuía. Debe
de ser por lo de “ganso”…
En fin, que si te sobran
unos dólares o unos eurinos puedes dar una vuelta de once minutos fuera de la
frontera espacial, cumplir tu sueño y ser inmensamente feliz. Esto no es una
metáfora sino un “mandagüevos”, nueva figura literaria que incorporo a mi saco
de recursos lingüísticos. Y no te ponen multa por dejar mierda orbitando en el
espacio, pero como los millonarios-millonarios son gente educada y, además,
generosa, pues siempre están dispuestos a dar propinas y espectáculo para
compensar los efectos negativos de sus veleidades. Por eso hoy pudimos ver a Jeff Bezos soltando
un cheque de 85 millones de dólares ante las cámaras del mundo mundial.
Y, mira por dónde, el
receptor de semejante donativo es “El Gran Chef” José Andrés, que al igual que el “Gran Jefe
Indio Seattle”, expresa con su actitud el amor
a la vida en general , y en el caso de José Andrés a la de los seres
humanos en particular, empleando parte de la suya repartiendo comida entre
quienes no tienen que llevarse a la boca. Y por eso, este año, le han
reconocido el mérito concediéndole el Premio Princesa de Asturias de la
Concordia. Y yo preguntándome si José Andrés tendría un invernaderu que daba dólares en vez de lechugues… ¡Menos
mal que me aclaré!
Total que el Chef va a tener
que repartir el Premio Princesa de Asturias, por lo menos, con el hombre más
rico del mundo... Que cuando empezó lo
de AMAZON tenía su “aquello” pero acaba uno cansando de hacer y hacer tantos paquetes…¡¡Uffffff!!
Buenas noches y que la
Fuerza nos acompañe.
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