sábado, 31 de julio de 2021

"COMPETIR" REQUIERE ADVERTENCIA DE USO

 

Me gusta el deporte como espectáculo, priorizando los deportes de equipo y el atletismo.

Esta mañana tuve la ocasión de contrastar la reacción de los y las atletas que compitieron en las carreras de clasificación para distintas pruebas.

Dos ejemplos me bastan para expresar lo que pretendo: la jamaicana Fraser- Prycer y Natalia Romero.

Fraser-Prycer, una de las aspirantes al pódium de los 100 metros, no pudo evitar reflejar en su rostro la rabia, frustración y no me atrevo a apuntar otros sentimientos más dañinos (estos ya lo son suficientemente), cuando su compatriota Elaine Thompson entró en meta antes que ella por centésimas. Por supuesto que se clasificó pero eso no era bastante para sus pretensiones en la competición.

Sin embargo, me produjo gran satisfacción la alegría de Natalia Romero. Estaba feliz y se reflejaba en su rostro, pese a la mascarilla, cuando le preguntaban por su actuación en la serie de semifinales de 800 metros en la que entró en último lugar y rezagada, dando así al traste con su clasificación para la final. Estaba radiante, muy contenta…satisfecha de su trayectoria en estos juegos de 2020 que se celebran en el 2021. Y así se explicaba ante las cámaras hablando de la emoción que sentía por haber llegado a la semifinal y , fundamentalmente, por haber batido sus propia marca.

Nunca pude entender el llanto de los subcampeones de cualquier competición de fútbol cuando no ganan la final…es dramático si lo piensas…¡Lo que darían muchos por estar en su lugar!

Cuando comenzaba el curso con un nuevo grupo de alumnos y alumnas, después de un intercambio relajado de comentarios para entrar en conocimiento del nuevo contexto y romper hielo, pasaba a explicar algo que me parecía importante.

Trazaba en la pizarra dos líneas verticales separadas por un metro aproximadamente. La situada a la derecha representaba la línea de meta. El lugar al que se supone deberíamos (deberían) llegar al final del curso. Y la de la izquierda, el punto de partida. No obstante, era muy importante aclarar que NO TODOS (AS) nos encontramos en el mismo  punto de partida. Seis puntos me bastaban para explicarles la situación. Alguno de ellos partía de un lugar adelantado respecto a la línea de salida. Otros, podían estar más cerca, o incluso en la propia línea. Y era preciso tomar conciencia de que siempre quedaban unos poquitos que no habían llegado a la meta en el curso anterior y, consecuentemente, partían de un lugar retrasado respecto a la línea señalada como lugar de partida. El grupo de niños(as) es heterogéneo, con distintas aptitudes, capacidades, inclinaciones, circunstancias familiares…

Tras el trazado del campo y señalados los puntos, realizaba una trayectoria horizontal para cada uno de los puntos. Algunos pasaban la línea de meta con holgura, otros se quedaban justo en ella y el resto no llegaban. Ya me encargaba yo de hacer lo posible para que TODOS(AS) pudiesen advertir que los que se habían pasado la línea de meta , habían partido de un lugar mucho más avanzado y, por el contrario, quiénes no habían llegado habían iniciado su trayectoria desde un punto mucho más retrasado.

Por último, se trataba de comprobar las distintas líneas que definían la trayectoria de cada uno de los puntos y, felizmente “veíamos” como el punto que había hecho un mayor recorrido era uno de los que no habían llegado a la meta, mientras que alguno de los que superaron ampliamente la misma tenía un recorrido mucho menor, habiendo partido de un lugar más avanzado.

La mejor competición es la que se establece con uno mismo. La mejor forma de ver  nuestros avances es contrastando nuestra trayectoria a lo largo del tiempo. Eso nos dará satisfacción con toda seguridad. Tratar de llegar a dónde están otros o intentar adelantarlos puede llevarnos a la frustración. Competir es disfrutar con otros en la cancha de juego midiendo nuestras propias posibilidades sacándoles todo el jugo del que seamos capaces. ¡Y a disfrutar pese a entrar en último lugar!

Y acabo, felicitando a Pedro de Silva por su billete de hoy. Me produce gran satisfacción comprobar como, con la edad, es capaz de dar lo mejor de sí mismo, expresando lo que piensa sin tapujos. Y, en este caso, le aplaudo.

Buenas noches y que La Fuerza nos acompañe

2 comentarios:

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

A veces perdonas a Pedro de Silva, probe. Se esté o no de acuerdo con él, es de lectura obligada. Es tan breve que no da tiempo a que se indigeste.

Karen Dinesen dijo...

Luis Simón. No ye cuestión de perdonar a nadie. Puedo discrepar o estar en total desacuerdo pero eso no implica que me haya hecho nada que yo deba perdonar.
Hoy no solo comparto su "No sé" sino que me parece la mejor muestra de audacia que le recuerdo. Tendríamos que felicitarle por esa actitud. ¿No te parece?

Salud y saludos.