miércoles, 20 de marzo de 2019

YA LO SIENTO,GORRIÓN.


Hubo un punto de inflexión, en algún momento del breve periodo de la Historia reciente que albergó a  Pedro Sánchez como Presidente, a partir del cual empezaron a caerse las caretas cuando tutti li mundi decide hacer uso de la libertad de expresión sin contar mentiras, trianlará.

Puede que la decisión de  poner fecha de  caducidad al matrimonio político por conveniencia llevado a cabo en los inicios de nuestra joven democracia haya sido el detonante. Y es que romper el vínculo con la decisión  de sacar a Franco del Valle de los Caídos es hablar demasiado alto y demasiado claro. Así que puestos  a ello…¡A ver! ¿quién da más?. Y así estamos ahora viéndonos la cara. La auténtica.  Y las verdades que permanecían ocultas  tienen más peligro que los Equipos de Investigación de la Sexta. Estos  averiguan la mentira pero no llegan nunca a la verdad con mayúscula. Pero Cayetana (con clase, eso sí), Ayuso (sin ella, eso también),Espinosa de los Monteros, el Paz de Albacete, Casado con sus fakes-news, Rivera y su pasión gitana en un común clandestino  con Lorca…y todos cuantos queráis añadir que no soy sectaria aunque lo parezca, todos ,todos, todos dicen, por fin, lo que piensan y sienten sin cortarse un pelo.  Y a mí eso me provoca una emoción contradictoria: me alivia y me agobia. Dice Serrat que nunca es triste la verdad  pero no tiene remedio…Pues eso.  Es de agradecer que la gente se muestre tal cual es sin más armas que las palabras. Pero comprobar que no solo hay nietos republicanos ondeando el estandarte de los abuelos implica una responsabilidad de “collons”. 

Sin embargo, la noticia del día que más me entristeció fue la que dio respuesta a un interrogante que hace tiempo me vengo planteando y planteaba a mis familiares, amigos y contertulios ocasionales: “¿ No os dais cuenta  que no se ven gorriones por la ciudad?”.  Y mirada de reproche por respuesta. Hoy no. Hoy me entero por los medios, que últimamente están que lo vierten, que están desapareciendo porque la contaminación también les está matando a ellos. Más y más deprisa por lo que parece. Y  lo sentí. Lo sentí mucho. Llevaba ya un tiempo  echándolos de menos. Y a los mirlos también. Pero de esos nadie ha hablado todavía. Aunque no tan abundantes, siempre alguno rondaba la zona y me encandilaba con su canto. Hace mucho tiempo que ni les veo ni les oigo. Espero que no estén corriendo la misma suerte. Estamos poniendo a prueba la supervivencia de las especies, incluida la nuestra, por nuestra ignorancia y nuestro desprecio a la vida, pero esto no nos exime de responsabilidad.  Y ahora es cuando viene el carcajeo. Llámame irresponsable y dame un “aifon”.O un “aipad”. O como coño se llame. Como el trigo al gorrión. Le echaremos de menos. Yo ya hace tiempo que lo vengo haciendo.

Buenas noches.

Victoria




1 comentario:

Victoria dijo...

Se me olvidaba algo importante.
Esta mañana, al abrir la ventana, vi ¡tres gorriones!!.
Los escuché charlar antes de levantar el vuelo.
Buenes noches desde la luz mediterránea.