lunes, 8 de abril de 2019

HACIENDA VERSUS DEMOCRACIA


“Hacienda somos todos”. Ya… ¡Hacienda lo serás tú!

A veces , el diablo ingenioso que puebla nuestras mentes se ve agitado por el genio endiablado que las atrofia cuando se desboca, dejando en el olvido la parte de la Filosofía que atañe a la Lógica. Y en ese trotar a pelo mezclamos dimes y diretes, churras y merinas, contenido y continente. Y así nos luce la peineta.

Esa tendencia a hacer enredos en los ovillos nos lleva a hacer uso, no siempre adecuado pero siempre interesado,  de las palabras por lo que el continente nos sugiere sin entrar a precisar el contenido. Y en nombre de la Democracia utilizamos la dimensión maltrecha de la misma para reclamar, como  poder  del pueblo que somos, todos los derechos que nos conferimos.

Las gentes de más bien y menos bien saben bien lo que es Hacienda. Es la personificación de Caco a la española. Y por eso guardamos nuestra hacienda de Hacienda. Que nos quita lo que es “nuestro”. Y el derecho a la propiedad privada que protege el derecho a la especulación de lo mío que para eso es mío y hago con ello lo que quiero, que no se olvide nadie que esto es una democracia, pues eso…que mis derechos me los cercena Hacienda. Y de lo que tiene que ocuparse esa urraca es de elaborar los presupuestos de forma que no falte empleo. Que coordine y controle los gastos de modo que no haya listas de espera en los hospitales, que haya profesores en abundancia, que no impartan las clases en barracones, que las carreteras sean autovías sin baches y no tenga que pagar por usarlas…y que respete todo lo que forma parte de nuestros derechos fundamentales…como por ejemplo…¡las herencias!!

Y es que hereda uno cuatro euros y viene Hacienda y se lleva casi la mitad.¡¡ Y Hacienda no figuraba en el testamento,caramba!! 

Cada vez que escucho a alguien quejarse del Impuesto de Sucesiones me pregunto en qué se diferencia el quejica del financiero que dice “perder dinero” cuando lo que en realidad le ocurre al mentado es que “ve reducidas sus ganancias”…Hacienda, a la vista del ciudadano que tiene algún tipo de relación con ella, es un ente insaciable que pretende impedirle salir de la mediocridad en la que se encuentra ,impidiéndole dar el salto al siguiente escalón de la pirámide de la codicia. Y de ese modo podría dejar de quejarse de las deficiencias de la educación, pudiendo hacer el memo pagando 600 euros por la educación de su vástago en un centro privado.

Igual la Iglesia podría dedicar sus dominios a impartir cursos de formación entre aquellas personas que padecen esa disfunción que consiste en disociar su persona del ente del que forma parte, haciéndoles interiorizar la idea de que “Hacienda somos todos”. Y como tal,  nos toca compartir parte de lo que tenemos para que todos puedan disfrutar de esa vida digna que algunos disfrutamos, pagando peaje, porque podemos, a través de lo que se llama ¡IMPUESTOS! El de sucesiones, también, por supuesto. Pagando más quiénes más tengan,obviamente.

Es que soy una populista,radical,bolivariana,comunista de collons. Y encima,hablo catalán en la intimidad......demasiao....Tengo un atenuante: me ducho todos los días. 

Buenas noches.

Victoria
  


5 comentarios:

Luis Simón Albalá Álvarez dijo...

Quedamos cuatro a favor del impuesto de sucesiones (pero que no nos oiga nadie).

Karen Dinesen dijo...

Gracies, Luis, por dame una visión optimista. No pensé yo que llegábamos a cuatro!
Y fíjate, que no te parez oportuno decilo en voz alta...Eso ye lo tremendo. No soy un ejemplo de generosidad y nobleza de espíritu, Luis. Pero quédame pudor suficiente pa poneme colorada cuando me puede la mezquindad aunque sea de pensamiento. Esa naturalidad, esa normalidad con la que les persones, en general, reclamen la supresión del impuesto de sucesiones (o de patrimonio) con una supuesta alteza como si se les estuviesen pisoteando su derecho a vivir dignamente…ye lo que me desarma y desazona. Porque pon en valor la falta de los valores que se precisen pa enfrentar una transformación social. Aquí, más allá y mucho más allá.
Sé que la situación ye lo suficientemente compleja como pa que se resuelva solo con buena voluntad. Pero esta ye absolutamente necesaria. La voluntad de desterrar la injusticia (vistu como objetivo quimérico pero objetivo, a fin de cuentes) ye previa a cualquier medida a tomar. Desde les instituciones (de locales a globales), desde les persones, ya sea de forma individual y/o colectiva.
Hay dos coses que no sé si son les causes fundamentales de la desigual distribución de la riqueza, pero sí son dos cuestiones que contribuyen a mantener la desigualdad si no a aumentala:
1) Les herencies
2) El derecho a la especulación que se apoya en el derecho a la propiedad privada. (ye mío y hago con ello lo que quiero…que pa eso soy libre y vivo en democracia.
Habrá que considerar montones de cuestiones, matices que puedan definir cierta excepcionalidad a la hora de regular esti asuntu. Yo no estoy en contra de la propiedad privada por propiu interés personal . Necesito mi espacio pa contribuír al desarrollo peronal. Igual ye un caprichu, en esti contexto mundial, pero asumo la mezquindad. Hay otres mezquindades que no llevo nada bien.
Por desgracia y porque tenía años, mi tíu Joaquín murió el añu pasau. Solteru y sin hijos, sus sobrinos heredamos sus coses. Lo que me tocó supuso pagar el impuesto de sucesiones. Yo no necesito más de lo que tengo. Llevo una vida digna afortunadamente ( si ye indigna ya no tien culpa la pensión sino mis vicios) . Pues lo que llegue..¡¡YE DE MÁS!! El impuestu no me quita nada ya lo heredao ye algo que me vino de regalu y sigue teniendo un preciu (y un valor..) que será añadidu a mi volumen patrimonial por pequeñu que sea. Pues ¡cómo rediós me voy a quejar de un impuestu!!! Y lo mezquino bien ahora. Lo heredao está en venta. Poca cosa pero mucha pa quien no tien y quisiera adquirir. Hablo de un pisu. Tien unos gastos, claro que sí. Pero si no lu regalo ye seguro porque me sigue compensando la espera en el pensamiento. Lo que pasa que, en esi pensamientu, entren también la cantidad de persones sin techu que no pueden hacese con una vivienda porque i-os falta lo que a mí me sobra. Y el pudor ,el poco que pueda tener, ye suficiente pa recordame la mezquindad que también anida en mí. Estoy especulando con una vivienda pa aumentar los números bancarios sin necesitar pasta mientres la precariedad (y yo…) impide a otros acceder a la propiedad privada que como “liberaloide” defiendo. Porque me interesa, claro. ¿Ves Luis? Ya sigo en otru momento. Gracies por leer el rollu.

Karen Dinesen dijo...

Soy Victoria

ALipio dijo...

Hace años residí temporalmente en Canarias.
Allí había un impuesto llamado IGIC, bastante más bajo que el IVA y otros atracos similares.

No observé que los canarios viviesen peor que los peninsulares ni que tuviesen peores servicios ni que cayese maná del cielo.

No se si los financiamos a fondo perdido o sus sistema de gestión es mejor que el nuestro.
Pero, dado que Canarias también es España, alguien debería estudiar el asunto y, si funciona, aplicarlo aquí y dejar de tocar las gónadas.

Saludos.
Alipio

Victoria dijo...

Alipio nunca "firma" sus comentarios.
ALipio,tal vez ...pero en la firma te olvidaste la L.