Ana Belén con hábito morado
dándole al tambor en la Rompida de Calanda e intentando trasmitirnos ,a través
de la tele, la dificultad de trasladar las emociones que le había producido la
experiencia. No nos dijo cuanto tiempo ejercitó la muñeca manejando la baqueta…pero
no acusaba signos de cansancio.¡ Qué mujer!
Entrevistas a varias a
personas que acuden a procesionar, participando en el desfile , enfundadas, o
no, en el hábito que marca la diferencia
entre las cofradías. Que no es lo mismo ser cofrade del Jesús del Gran Poder que de la Macarena.
Todas, sin embargo, tienen en común el fervor religioso que les embarga en
situaciones de trance emocional como es el caso. Cuando explican su adoración,
su sentimiento… siempre me quedo con ganas de saber cómo armonizan el
seguimiento incondicional al Cristo crucificado
con su oposición al impuesto de sucesiones, por ejemplo…o al rechazo al
inmigrante…por otro ejemplo…Ya me gustaría a mí aprender.
Judíos ortodoxos, cuyo
presupuesto no les permite cambiar la vajilla para solventar el problema de la
eliminación de los restos de levadura que exige su Pascua, sumergiendo platos,
vasos, cubertería ,cacerolas varias y demás cacharros de cocina en agua hervida, muy caliente, con las mangas
del hábito remangadas por encima de los codos. Y fortificando con urbanizaciones
de nuevo cuño ( invierte solidariamente en ello el yerno de Trump) los Altos
del Golán, arrebatando a sirios y palestinos lo que les pertenece. Y la ONU ya
les dice que eso no puede ser. Que atenta contra el Derecho Internacional….pero
no sé qué pasa…si se hacen los locos…o lo están…o la loca soy yo que no
entiendo nada.
Hace unos meses, en horas de
bajamar, cruzaba el arenal de la playa para bañarme cuando un perro juguetón se
tiró a mis piernas en el ánimo, posiblemente, de establecer relaciones. Una, respetuosa pero sin meterse en territorio animal de animal
doméstico, reclama a su dueña con un delicado "por favor” que llame a su
mascota para impedir que siga poniendo sus "adorables" uñas en mi piel y me
permita avanzar hacia mi objetivo. La señorita o señora me responde, diciendo
que “de la escalera nueve a la quince tengo la playa para mí sola”. Evidentemente,
no respondí. Conseguí que su perro me entendiese mejor que ella y, tras la
conversación canina entablada, pude seguir mi camino.
En otra ocasión, caminaba por
la senda del Piles en sentido a la Glorieta de la Guía cuando ví venir , en
sentido contrario , un perro de los denominados “peligrosos” sin bozal y sin
correa que le impidiese avanzar libremente. Su dueño, un chico joven de los
adolescentes actuales de más de veinte y
menos de treinta , caminaba unos cuantos metros detrás. Yo, prudentemente y con
el miedo que no puedo evitar, subí el talud que separa la senda de la acera y
continué mi camino. Al llegar a su altura, mientras cruzábamos en sentido
contrario y a distinta altura, le recordé en tono suave y templado que el perro
debería llevar correa y bozal. El sujeto me responde textualmente: “Con bozal y
correa debería ir usted”. Volví a enmudecer. Y a pensar que quizás el hecho de
no entender nada por mi parte, forme parte (valga la redundancia) de la pérdida
de neuronas y no tengo que intentar entender.
Cuando escucho que Albert
Rivera va a hacer de España el paraíso de las mascotas, y yo pensaba que ya lo
era, me repito una y otra vez: “no intentes entender, no intentes entender, no
intentes entender…” ¡¡Peligro de
gregarismo, rediós! ¡
Buenas noches.
Victoria
2 comentarios:
Cómo no te vas de misiones con tu altruismo sin fronteras y te veneramos como a la madre Teresa de Calcuta, en vez de estar despotricando contra todo y contra todos?. Ayuda a los necesitados. Y no lo cuentes, para tu mayor gloria. Haz que pase!!! :-)
No me voy porque no me da la gana.
Prefiero quedar aquí a pisarte el zapato,darte un tirón de pelo y echar a correr.
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