“ Harto ya de estar harto ya
me cansé…” Esto decía Serrat ha tiempo ya y yo lo hice mío tiempo hace ya.
Donde dice harto, dígase harta.
En el intento de fundamentar algunas de las obviedades que
aparecerán como fruto de mi simple reflexión , echo mano de la Academia para
ver qué dice esta de la “reconciliación”. Y para desconcertarme está de acuerdo
conmigo, pero ella que “ilustra, fija y da esplendor” , después de ilustrar, a
quién así lo desee, aclarando pues que la “reconciliación”
no va más allá de lo que es el “acto de reconciliar”, nos invita a seguir el
camino de la clarificación en la búsqueda del nuevo enigma proporcionado: “reconciliar”.
Sigo sus indicaciones y hete aquí que en su encomiable labor de precisión me
apostilla:
Reconciliar:
Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos.
Aquí ya ella, que es más lista, hace que me
tambalee y aún no he conseguido alcanzar el equilibrio necesario para mantener
la mente templada. No obstante, desenfundo el florete sin dejar de lado la
vizcaína por si fuera necesario.
En los últimos tiempos, siempre
que escucho la palabra “reconciliación” pienso, sin darme tiempo a pensar, si
para reconciliarse no habrá sido necesario haber estado algún día “conciliados”.
¡Cómo volver a las amistades si no han existido nunca! ¿Cómo poder llegar a
acuerdos "las actitudes”, "los carácteres”, "las almas” que caminan en sentido contrario?.....Siempre cabe
alinearse en horizontal, mirando unos al norte y otros al sur, y girar en formación, a modo de diámetro, trazando
una circunferencia mientras se avanza en círculo…tal vez permitiría que unos
viesen el plano que otros ven y viceversa.
Pero la verdad que no tengo ni idea de cómo materializar esta propuesta
geométrica al plano de la vida.
Cuando en las cenas de
Nochebuena mi madre nos alertaba previamente de la sesión de villancicos
acompañada del ritmo de la cuchara sobre la botella , la justificaba desde la no conveniencia de hablar sobre política en la mesa y evitar, de ese modo, que
la cena acabase como el rosario de la
aurora. Mientras "mirábamos cómo bebían los peces en el río por ver a Dios
nacido" el pensamiento se adormece al ritmo. Y parece que haya consenso y
concordia. Se trataba de aparentar aunque mi abuela siempre dijo que las
apariencias engañan y que nosotros éramos de ser y no de parecer…
Cuando en 1964 me hablaron
en el colegio sobre lo que significaban los 25 años de Paz que el Jefe del Estado, General Francisco Franco, había
conseguido para España y los españoles,
tuvo a bien mi tío Joaquín explicarme que la paz no era ausencia de guerra. Que
la paz a la que se referían estaba sustentada sobre el silencio obligado de
muchos si no querían dar con sus huesos en la cárcel por expresar lo que pensaban
sobre el Régimen. Y en consecuencia si
uno no riñe dos no discuten, apostillaba mi abuela…
Pero como España” is
diferent” resolvimos tamaño problema en un abrir y cerrar de ojos (más bien
cerrar…). La Transición sacó de la chistera la “Reconciliación”. Así de fácil.
Hasta que tocó tocar el reposo eterno del General. Y es que 80 años en la Historia...a la vuelta de la esquina. Que se lo pregunten al Prior del Valle. O a mí misma. O al legionario al que la Guardia Civil le impidió asistir a misa en el sitio el "día de la Raza o de la Hispanidad" mientras él exigía indignadísimo la identificación de la autoridad que le cerraba el paso, a la vez que reclamaba su derecho a ejercer la libertad de culto. Ver veredes.....
Y ahora toca “reconciliar”
a los catalanes entre sí y a los
nacionalistas catalanes con los nacionalistas españoles del resto de España.
Si una va a buscar el punto
de encuentro entre Cataluña y Castilla….como que me falta recorrido en la
historia…La Diada, Fiesta nacional catalana, conmemora el heroísmo de quienes
cayeron en la lucha contra Felipe V (primer Borbón) en la Guerra de Sucesión
que acabó con la capitulación de Barcelona un 11 de setiembre de 1714. Apenas hace trescientos años… Si
esta fecha es un hito en Cataluña, ¿tan
difícil resulta ver el “orgullo nacional” que llevan los catalanes en el ADN
colectivo?... Un orgullo de vencidos y, por ende, sometidos al Reino de Castilla .No tengo claro que lo de “mejor honra sin
barcos que barcos sin honra” sea fácilmente aplicado a los catalanes que
siempre preferirían “honra y con barcos”. Pero esta idiosincrasia suya peor me
lo pone….perdieron los barcos…¡Qué menos que la honra permanezca!
Pues nada. El retablo de las
maravillas puesto en escena de forma permanente. ¡A reconciliarse tocan! ¡Ar!
“Harto ya de estar harto, ya
me cansé
De preguntar al mundo porqué
y porqué
La rosa de los vientos me ha
de ayudar
Y desde ahora vais a verme
vagabundear
Entre el cielo y el mar
Vagabundear…”(Joan Manuel
Serrat)
Que la Fuerza nos acompañe.
Victoria
P.D. Soy pelín descreída. Si pongo fe en Pedro
Sánchez el independentismo ya tocó a su fin con la sentencia del Procés.
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